En el tiempo en que estamos viviendo, se caracteriza por la facilidad
de obtener información, uno puede investigar casi cualquier tema en un unas
cuantas horas, las personas que nos rodean en la actualidad, buscan confirmar
la información que proporcionamos desde el púlpito o en nuestros escritos, esto
ha provocado que muchos ministerios queden descartados para los intereses de
esta era, aquellos pastores que solían usar un texto como pretexto para iniciar
sus charlas han quedado en el pasado, aunque tengo que admitir que también existe
un fenómeno alterno, este es el de las predicaciones motivacionales, que espero
tocar en otro momento, en este artículo, hablaré de la importancia de estar en
una constante preparación, ante esta declaración he escuchado algunas
objeciones que más que objeciones racionales o espirituales, parecen más
patadas de ahogado para justificar y continuar en una vida de comodidad, sin esfuerzo
alguno de preparación, algunas de estas objeciones son “Dios es el que da las
palabras al predicador” “Nicodemo era un rabí sobresaliente pero no era nada
ante Jesús” “El conocimiento envanece” “Yo prefiero ser guiado por el Espíritu”
“La sabiduría no está en el estudio si no en el temor de Jehová” etc… ¿Qué tan cierto
podría ser todo esto? ¿Qué nos dice la Biblia al respecto?
Una recomendación de una constante preparación lo encontramos de parte
de Pablo a su amado discípulo y joven
pastor Timoteo, en 1 Timoteo 4:13
Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación
y la enseñanza.
1 Tim 4:13
En ocasiones las personas se sorprenden cuando les digo que es
necesario leer tan siquiera una vez al año La Biblia completa, para conocer su
mensaje en general, esta lectura es aparte de nuestro devocional diario, esto
no me causa sorpresa, en México nuestra vida de lectura es muy pobre, pero
cuando un pastor me manifiesta su sorpresa ante esta declaración, esto sí es
preocupante, el tiempo que pasemos con la Palabra de Dios se verá reflejado en nuestras
enseñanzas, dice la Palabra de Dios en Lucas 6:45 que lo que hablamos refleja
lo que tenemos en abundancia en nuestros corazones, un pastor que no dedica
mucho tiempo a la lectura de la Palabra de Dios, se subirá al púlpito a contar
sus historias, sus pensamientos, sus necesidades, pero NO la Palabra de Dios, Pablo
tenía en mente la trascendencia del mensaje de Dios y que esto requiere un
constante entrenamiento de la mente y el corazón, este tipo de preparación sólo
se logra de rodillas y estudiando.
Otra referencia que me parece importante es la de 2 Timoteo 2:15,
aunque este pasaje contiene mucha riqueza, me limitaré al punto que estamos
tratando.
Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no
tiene de qué
avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.
2Tim
2:15
En una ocasión un querido amigo
y compañero de milicia, me dijo: “El día que dejes de tener temor de subir a
predicar, ese día mejor deja de predicar” Santiago nos dice en Stg 3:1,2 “Hermanos míos, no pretendan muchos de ustedes ser
maestros, pues, como saben, seremos juzgados con más severidad. 2 Todos fallamos mucho. Si alguien nunca falla en
lo que dice, es una persona perfecta, capaz también de controlar todo su cuerpo.”
Es necesario que siempre tengamos conciencia de la envergadura de nuestro trabajo,
no tomarlo a la ligera, podría ser que en nuestra flaqueza lleguemos a confiar
en nuestra habilidad como orador, o creamos que el conocimiento que tenemos es
suficiente, estos son errores muy comunes cuando nuestra comunión diaria con
Dios ha decrecido, por lo tanto, si queremos ser obreros aprobados, que traza
bien la Palabra de Dios, debemos dedicarle mucho tiempo a estudiarla, conocer
el significado del texto, su propósito, buscar aplicaciones verdaderas, y no
simplemente parlotear rellenando el tiempo asignado a la predicación, o con la
finalidad de mantener entretenidos a la congregación.
Es así que el estudio constante es muy importante teniendo conciencia
de que no importa lo mucho que nos esforcemos en conocerle, en realidad,
nuestro conocimiento de Dios siempre será limitado, aún el Teólogo más versado
si es sincero reconocerá que apenas está conociendo a su Señor y como dijo un
querido maestro del seminario “Nunca alcanzará el tiempo para leer todo lo que
uno quisiera leer” el Apóstol Pablo conocía la importancia del estudio
constante “Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y
los libros, mayormente los pergaminos” 2 Tim 4:13
Si este artículo ha sido de bendición para usted compártalo en sus redes sociales y suscríbase al Blog.
Si este artículo ha sido de bendición para usted compártalo en sus redes sociales y suscríbase al Blog.

