Salmo 133
1 ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es
Habitar los hermanos juntos en armonía!
Inicia con una llamada a la atención. Esta es una exclamación que nos invita a observar lo bueno y placentero de habitar los hermanos juntos en armonía, así debe lucir el pueblo de Dios. Cuando venimos al templo debemos encontrar en este lugar, paz y armonía.
¿Ha escuchado “La teología del banano” ? en síntesis esta dice que el cristiano es como un banano, el exterior de esta fruta refleja lo que está en su interior, cuando usted va a comprar un banano piensa en lo delicioso que será ese fruto, no le interesa comerse la cáscara sino lo que está debajo de esa cubierta, sin embargo aunque su interés primordial se encuentra en lo interior, no tomaría el banano que tiene una cubierta con mal aspecto, usted seleccionaría aquella fruta que tenga una mejor apariencia, descartando aquellas que en su apariencia nos demuestra estar en descomposición, de igual forma lo que está en nuestro interior se hace manifiesto en nuestras obras diarias, si no somos gobernados por el Espíritu Santo, sin lugar a duda se dejará ver, manifiestas son las obras de la carne.
¿Cómo debe ser la unidad fraternal?
2 Es como el buen óleo sobre la cabeza,
El cual desciende sobre la barba,
La barba de Aarón,
Y baja hasta el borde de sus vestiduras;
Este aceite era derramado sobre la cabeza del sumo sacerdote, como señal de ser separado para Dios, señala el salmista, que ese aceite descendía sobre su barba, hasta llegar al borde de sus vestiduras, señalando con esto que todo él era santo para Dios, la unidad fraternal es una bendición, que debe reflejar nuestra santidad, demostrar que hemos sido redimidos con la sangre de Cristo y ahora somos nuevas creaturas, no debe ser menos que esto.
Este aceite era fabricado para uso exclusivo del ungimiento del sumo sacerdote, estaba prohibido para el uso común, de igual forma la relación que existe entre los creyentes, es especial, ya que es el Espíritu Santo quien está en nosotros como una marca que nos distingue del resto de la humanidad, el Santo Ser que mora en nosotros es exclusivo del creyente, y es quien lo dota para una buena y hermosa relación fraternal.
Una de las características de este aceite es que tenía un grato aroma, de igual manera nuestra forma de relacionarnos con nuestros hermanos, debe ser grata, amable, de tal forma que sea un deleite el estar congregado.
3 Como el rocío de Hermón,
Que desciende sobre los montes de Sion;
Porque allí envía Jehová bendición,
Y vida eterna.
La unidad fraternal debe ser como el rocío el cual cae y hace fructificar la tierra, contrario a esta bella imagen sería una zona desértica donde no cae rocío alguno, donde no hay árboles frutales ni hierba verde, solo tierra árida. La unidad en el amor de Cristo, provoca que la Iglesia esté dando mucho fruto, esta imagen me recuerda a una escena relatada por Lucas en el libro de los Hechos.
46 Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos[a] con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos. Hechos 2:46-47
En conclusión, una iglesia que vive en armonía, es hermosa y deseable delante de los ojos de Dios y de los hombres, de igual forma nuestra vida en comunión con Dios se verá reflejada en nuestra interacción con nuestros hermanos, y debe ser un trabajo constante en la Iglesia el mantener la armonía, para que Dios envíe grandes bendiciones a sus hijos, a tal grado que los frutos se vayan haciendo visibles día a día. Como un imán que atrae a los metales, así una Iglesia en comunión atrae a los que van siendo salvos.
Le invito a luchar por la unidad de la Iglesia buscando en primer lugar la unidad y comunión personal con Cristo.
