Proverbios 28:26
El que confía en su propio corazón es necio;
Mas el que camina en sabiduría será librado.
En una ocasión compré un escritorio que se lucía muy bien en la tienda, no pensé que me lo entregarían desarmado. En la caja de las piezas venía un manual para poder armarlo, cuando vi su tamaño de letras y sus pequeños dibujos, opté por dejarme guiar por el corazón, tomé el desarmador, los tornillos y me dispuse a armar, después de una hora de constante intento, terminé por tomar el manual.
El distintivo del sabio es que escucha consejo, esta característica es la que le permite estar en un constante crecimiento. El libro de proverbios nos invita a aprender a escuchar el buen consejo ya que el no escuchar consejo o escuchar un mal consejo, nos puede llevar al fracaso, es necesario escuchar y tener el discernimiento para elegir lo mejor.
¿En dónde podemos encontrar buen consejo? mientras nuestras vidas transcurren es seguro que conoceremos buenos creyentes los cuales nos brindarán excelentes consejos, en lo particular, me gusta escuchar a pastores que tienen muchos años de trayectoria, se puede aprender mucho, pero por encima de cualquier consejo, tenemos al alcance de todos el mejor consejero, ¡nuestro Padre celestial! el cual nos dió su consejo por escrito; La Biblia, ella nos enseña, redarguye, corrige e instruye en justicia (2 Tim 3:16) y nos dotará de la sabiduría para poder tomar buenas decisiones.
¿Por qué no escuchamos el consejo? Es común que nos guste escuchar consejos que nos exalten, pero en ocasiones los consejos van en contra de lo que nosotros deseamos escuchar, algunos ponen su confianza solo en el instinto de su corazón, esto no es muy aconsejable, nuestro corazón desde la caída del hombre tiene una inclinación constante al mal (Gn 8:21) el corazón del hombre suele ser engañoso (Jer 17:9) sería necio de nuestra parte solo escuchar a nuestro corazón.
No es bueno tener una idea muy elevada de nosotros. Cuando nos exaltamos mucho cerramos nuestros oídos al consejo, y esto nos hace ser necios, la humildad es la puerta a la sabiduría, sólo si nos conservamos humildes, podremos escuchar los muchos consejos y encontrar grandes bendiciones.
La invitación es a:
mantenernos dispuestos a escuchar el buen consejo, establecer el hábito de acudir diariamente a Dios para escucharle, hacer a un lado la actitud del hombre necio el cual cierra sus oídos, e imitar al sabio que está dispuesto a escuchar.
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